Al menos 2 veces. En la primera visita realizamos una exploración bucal para valorar la situación del diente o muela. Hacemos unas pruebas complementarias (normalmente radiografías, pruebas de vitalidad pulpar, percusión, etc) para ser más certeros con el diagnóstico y tratamiento. Es importante obtener toda la información posible ya que es un tratamiento delicado y a veces complejo. Necesitamos conocer a fondo el número de raíces y conductos a tratar.

En la segunda visita llevamos a cabo la endodoncia, en la que se suele usar anestesia. Accedemos a la cámara pulpar y si existe una caries la eliminamos. Limpiamos el tejido dañado y desinfectamos la zona. Rellenamos los diferentes conductos de las raíces con un material biocompatible. Finalizamos sellando la cavidad y reconstruyendo el diente. Si es necesario, en una tercera sesión, colocamos una corona para proteger al diente o pernos para aumentar su resistencia.